comoyomimeconmigo·Once upon a time...

Sin filtro.

¡La vida puede ser maravillosa! puede… ¡ojo! Que no es seguro… bueno, es casi seguro que será maravillosa para otros y que te sentirás un humano del montón larga parte de tu vida si no es toda… depende de lo que te toque vivir, ya sabéis lo de nacer con estrella o estrellado….

Si te toca el euromierdón estás jodido. A mi me tocó en diciembre del 18 con la Salud, y a muchos os diría que menos quejarse y más vivir, menos aguantar y más reaccionar, y que un trabajo es un trabajo y que de amor no se muere nadie, y que si este mes no puedes comprarte lo último de lo último, coño que os esperéis al mes que viene que tampoco pasa nada. (Qué están pidiendo por la play 5 en Wallapop 1500 euros…) ¿estamos locos?

Cuando te ves jodido de salud luego nada es tan malo, eso es cierto, eso es un buen aprendizaje. Así que… a callarse, a cuidarse, a quererse y a dar gracias si vuestra salud responde.

Al resto los que sí os duele, a los de la “tara” (con todo mi cariño lo de la tara), deciros que paciencia, ánimo, y mucho además, porque a veces se va, y no quiere volver, enfadaros, tenéis derecho, y si un día no queréis saber nada de nadie, se dice y no pasa nada, que os dejen en paz. A veces cuando te encuentras mal, eres capaz de sentirte solo hasta en un concierto en el Palacio de los deportes con todos tus colegas (sí, soy antigua y lo sigo llamando así) porque pocos entienden tu dolor y tus emociones. Y si tienes la suerte de tener gente que te quiere, que se acuerda de ti y te visita y te llama o te escribe… ¡superfelicidades! Eso sí que es ser afortunado. Porque cuando tu mundo se para y el de los demás sigue, que los demás tengan un momento para escribirte aunque sea, se agradece, e incluso emociona y mucho.

Yo pensé que 2019 sería un año bueno, y fue un infierno, ¡todo mal! 5 meses y pico de operaciones, complicaciones y luchas, demanda del ex que le corre prisa vender la casa en estos tiempos, una economía desastrosa al ser comercial y ya sabéis todos que sin comisiones, ruina… problemas de pareja por mi parte porque no era capaz de cuidar ni de mi misma, luchar contra mi trastorno ansioso depresivo… en fin … todo juntito, agitado pero no mezclado (o cómo sea… que como esté mal ya os conozco).

Y llega 2020 y sigues con tus complicaciones y con tus dolores, y sí claro, mejor que el año anterior estás ¡ya puedes andar! Aunque para subir escaleras y bajarlas tengas que cogerte de la barandilla. Y entonces… ¡TACHAN! te llega una segunda demanda… y tú piensas “y éste chico como se puede aburrir tanto” y no te queda más remedio que vender tu casa corriendo en febrero y te tienes que ir a vivir después de 13 años de nuevo con tus padres, a dormir en un despacho con una cama que no deja cerrar las puerta. Adiós a la intimidad. Eso sí… “tía no te puedes quejar, hay gente que está peor” (en serio, por qué se utiliza esa expresión tan poco acertada o soy la única que lo piensa).

Pero en fin a quién le importa todo lo anterior cuando de repente en marzo empieza una de las próximas preguntas que entrará en los exámenes de selectividad dentro de nada…. “COVID-19”.

Nos para, nos confina, nos duele, nos enferma, nos asusta, nos mata! Y nos mata aquí y en todo el mundo! Nos enseña lo importante que es la libertad y a valorarla. Nos enseña lo importante de la empatía y de apoyarnos como personas los unos a los otros (los políticos no entran, he dicho personas) hemos aprendido el sacrificio de renunciar a ver a nuestras familias y amigos. A algunos nos ha enseñado a hacer el idiota en la famosa red social que se puso de moda tiktok, buscando una nueva desconexión y la risa, hemos aprendido a querer en la distancia, a sufrir con distanciamiento, a alejarnos, a perdernos y echarnos de menos y a esto, no creo que nadie pueda haber aprendido porque es demasiado doloroso pero también a despedirnos sin vernos ni tocarnos.

Ha puesto a prueba a todos los sanitarios del mundo en general y de nuestro país en particular. Me he sentido tremendamente agradecida y orgullosa a pesar de la falta total de confianza en la sanidad pública después de mi experiencia.

Definitivamente para dedicar tu vida a sanar y cuidar a los demás, tienes que estar hecho de una pasta especial.

Y ahora otros… que también vienen con el carnet de héroe, ellos, los servicios especiales, y todos aquellos trabajadores que mientras nosotros estábamos en casa en nuestra burbuja y refugio, siempre han estado ahí, trabajando para que nada de lo esencial nos falte.

Pasamos una ola, estamos saliendo de la segunda y empezamos una tercera con nuevas y diferentes cepas. No podemos vivir con miedo, pero para eso lo único que se puede hacer es no pensarlo demasiado, porque si no… da vértigo, sobre todo si eres de riesgo, si tienes personas mayores a tu cargo o si has perdido a un ser querido. Pero eh…

¡LA VACUNA! ya está empezando a ponerse, en menos de un año, se ha creado, probado, demostrado y comercializado, osea, pensadlo… un poco regumal sí es, eso de que para lo que quieren, sí encuentran vacunas y se producen con la rapidez que debería ir todo en esta vida cuando de Salud estamos hablando. Que ya lo sé, que es una pandemia mundial, que es muy urgente, que todo lo que queráis! Pero… Más I+D y más dinero a la investigación médica… que parece que para otras cosas interesa no curarnos.

Que ganas de que todo pase. Aunque creo que nada volverá a ser como antes, creo que esto nos tiene que hacer mejores, y creo que una vez termine, las prioridades cambiarán, empezaremos a valorar los problemas de verdad y no vivir dentro de un drama absoluto por un problema del primer mundo. Tenemos que mirar atrás y ver cuánto dolor y pérdida, es la manera de guardar el aprendizaje de la enfermedad y de lo vivido.

En serio. No veáis el vaso medio vacío por favor. Si vuestra vida solo es rutina cambiadla, pero no os conforméis, no os quejéis más de la cuenta. Yo lo he hecho. Bueno yo soy una quejica, pero a mi no me hagáis caso ya sabéis que hablo mucho, pero a la vez que me quejo me saco las castañas del fuego y nadie podrá decir que no he luchado… y sabéis por qué, porque mañana de repente, no estamos y ya está. Fin. S’acabó.

Que oye lo piensas y yo desde luego necesito una bolsa de papel para respirar dentro. A mi me da miedo no estar.

En realidad aunque no os lo creáis desde la primera letra de este texto estoy intentando ser optimista… ¡os lo juro solemnemente! Con la mano en alto y con cara de póker.

En mi caso, en dos años he perdido mucho, mi casa, mi pareja, mi trabajo, personas que se han ido, he perdido mi estabilidad emocional, mi estabilidad económica… ¡jo! menos kilos, que al revés, he cogido más de lo que pensaba que podría coger… he perdido todo, a veces, y esto no lo he dicho en alto nunca, hasta las ganas de vivir.

Y ahora ¡ya! ¡por fin! ¡hoy! ¡es día 1 de enero de 2021! ¡2021!

Yo chicos, lo siento, pero con otro año malo no me conformo, y os lo digo desde la cama a las 19,30 con un dolor de cabeza maravilloso, porque, qué mejor manera de empezar el año que así. Pero desde luego… espero y deseo que 2021 nos devuelva la ilusión y que paso a paso avancemos en la recuperación de nuestra vida, de nuestro país, y de nuestro planeta.

Empieza un año nuevo 365 días para hacer las cosas mejor, cuidarnos mejor, querernos mejor, respetarnos mejor y vivirnos mejor, para con nosotros mismos y con los demás.

Va a ser un año difícil pero con responsabilidad, juicio y ganas vamos a salir de Málaga sin meternos en Malagón.

¡Feliz vida nueva!

Besos y cariños.

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