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Cosas que sentí y escribí un día

Rot@.

Cómo saber cuándo alguien está roto. ¿Hay claves, actos, actitudes que lo hagan evidente?

Los pensamientos a veces se oyen tan alto que es la única forma de que el silencio deje de hacer ruido.

Estar roto … ¿es no poder reconocer que alguna vez le has tenido miedo a tus pensamientos? ¿Que hay veces que no quieres estar? Que no es que te quieras morir… bueno… lo mismo alguna vez, hasta lo has pensado, pero la mayoría de las veces lo que quieres es desaparecer, aunque sólo sea por un rato.

Estar roto es una sensación de sufrir por sufrir. Todo el tiempo. Sin descanso. ¿Querré eso? El miedo consigue ocupar tu espacio vital, se acabaron las ilusiones. Es curioso, pero al final el miedo solo intenta protegerte… no más decepciones, te frena, te anula, porque no quiere más dolor. Entonces es turno de la frustración, aqui doler tiene que doler… que no sea por falta de medios.

Aún así me niego a pensar que me haya rendido ya, no puedo permitirme ese lujo, aunque a veces me muera por hacerlo.

Me quiero. No tanto ni tan bien como debería hacerlo, pero lo suficiente para que cuando creo no poder más, siempre aguante 5 minutitos más.

Se me han escapado los mejores años de mi vida y me aterra envejecer y la forma de hacerlo. No quiero hacerme mayor con este dolor y con este miedo al mismo. Quiero volver a la mejor versión de mi misma, que nada de esto hubiera pasado. Qué gran trabajo me queda por delante para ser capaz de aceptar y acoger mi realidad actual, y mi nueva versión.

Solo quiero un respiro. Una ilusión. Algo que haga que mi vida tenga algo de sentido. No quiero rebuscar pequeñas cosas básicas del día a día para ir acumulándolas y decir, “¿ves?, también hay cosas buenas” quiero COSAS BUENAS. Quiero tener una vida. Quiero avanzar, crecer, amar y querer sin que duela, ¡joder! ¿Que hasta el amor tiene que doler? Qué brujería es ésta, quiero disfrutar de un día de sol y no empezar un día sin importarme si hace un día maravilloso o diluvia.

En realidad no sé si estoy rota o si esto, una vez peguemos los trocitos de este desastre con patas, se parecerá en algo a lo que un día fui. Solo espero que quede lo que quede, no sienta lo que siento hoy. Que aunque sea otra cosa, al menos esa cosa sea más fuerte y con más ganas de vivir, y que vivir no implique un esfuerzo y lucha constante. Quiero tener derecho a todo, no sólo al dolor y problemas.

Hoy regalaría mi vida con los ojos cerrados. La que ya no sé si compensa por poder decir que al menos… “he aprendido muchísimas cosas”. Tal vez hoy… bueno no… hoy, sin tal vez, hubiera cambiado ese “ A hostias se aprende” por no saber tanto y simplemente vivir tranquila.

Eso sí, muy en el fondo, escondido en este cajón desastre que soy yo, hay una mínima luz, pequeñita y tenue, como una luz en el pasillo… que siempre me dice que todavía… puedo “5 minutitos más” .

5 respuestas a “Cosas que sentí y escribí un día

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