comoyomimeconmigo

Cuando te pasas de sentir pero para mal.

Qué siento: Pues qué cosas oye, siento tanto y tan variado que no sabría ni por dónde empezar ni cuántas emociones podría enumerar.

Solo sé que hoy es uno de esos días en los que quiero llorar, y que quiero estar sola, que no me apetece ni hablar, y que busco en lo ajeno, una ventana al entretenimiento para no ser consciente de mi monotonía y rutina.

En qué momento te miras y dices … “ joder… qué lamentable todo, no? “ y no lo digo auto compadeciéndome, si no de forma crítica. Una vida de mierda que sí no cambia en algo, va a convertirse en una prisión en vida, de la que no sé si voy a ser capaz de conseguir alguna vez la condicional. A veces te das cuentas cuando estas abajo del todo, que tú mismo eres tu verdugo, tu secuestrador, y que tú mismo estás atrapado en un síndrome de Estocolmo del tamaño de Alcatraz.

Vida, esa que ahora mismo … las cosas como son… es una fracasada. Ya tiene algo en común conmigo, tanto mi vida como mi persona nos sentimos igual. Y es que, a ver… qué haces cuando vives en un constante fracaso sin avance, un fracaso vacío de ilusión al que al menos aferrarse, cuando toda tú eres pereza viendo que siempre que vas a dar un paso, una puñetera nueva piedra surge de la nada.

Cansada de esquivar piedras para poder llegar al otro lado, donde el cartel de META te da paso a la evolución, el crecimiento y la satisfacción de conseguir por fin AVANZAR. Dónde te esperan las riendas de tu vida, con km 0 y pintura metálica.

Creo que lo que más daño nos hace con diferencia es la puta INCERTIDUMBRE, ligada directamente al miedo, una emoción primaria para la que siempre estamos alerta y pocas veces preparados. No sé gestionarla. Mezcla de miedo, ansiedad y desazón, frustración y angustia… total ná.

Me ahoga el no saber qué va a ocurrir, sobre todo cuando no depende de mi. Necesito respirar, necesito liberar la presión del pecho, escupirla. O siempre acabo diciendo de prender algo fuego… pero eso no va tan en serio… ya me conocéis…

La prioridad es vaciar un poco la mochila, pesa demasiado, apenas deja caminar, arrastro los pies mientras tiro de ella y parece que a cada paso, se va clavando más en el suelo. Es como el martillo de Thor si te pilla sin desayunar… un despropósito.

Y es que acabo doliéndome a mi misma, ya no es una vida la que llevo encima, ya es una putada… un asco.

Pero como todo, esto sólo lo puedo decir hoy, es ese día malo en que te permites la licencia de sacar fuera todo lo que te pesa, te cansa, te paraliza y te agota.

Siempre lo digo un día malo son 24 horas. Y mañana… mañana será otro día.

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